PIENSO EN TODO LO QUE VEO

Sin que la vida me de sorpresas, voy aprendiendo a sorprenderme con pequeñas cosas que nadie se sorprende. Como el calor de la mano de un bebe, esa forma en que puede irradiar tanto calor con tan poco fuego dentro. Suponiendo que el fuego fuese odio y maldad, me sorprende el hecho de que son ingenuos y el calor que transmiten en mi opinión es sensiblemente bondadoso, y a cambio reciben un calor que suele ser estrepitosamente agresivo, en todos los aspectos.”

LOS AMO

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